XXXV BAJADA DEL CANAL

Cartel Bajada

Un año más, y ya van 35 desde la primera Bajada del Canal, estamos aquí reunidos a orillas del canal para reivindicar lo que es justo y lo que es solidario. Desde el principio, los vecinos del barrio organizamos las Bajadas para que diferentes personas y colectivos vengan, denuncien, compartan y pasen un día agradable.

Y para cosas agradables, este año tenemos el enorme orgullo y satisfacción (no solo los reyes tienen esas cosas) de saber que algo que denunciábamos, el despropósito del embalse de Biscarrués, ha sido finalmente corroborado por una sentencia de la Audiencia Nacional. Este es momento de celebrar, pero sobre todo de agradecer el esfuerzo a todos aquellos que han hecho posible este gran triunfo. Si teníamos alguna duda, este hecho nos debe animar a seguir. Nadie ni nada sobran para conseguir un mundo más justo y sostenible.

Vayamos ahora a la parte medio vacía de la botella. Para empezar, debemos decir bien alto que el impuestico del ICA, también conocido como impuesto de contaminación de las aguas, ni es justo ni es solidario ni nada de nada. Quieren diluir el marrón de una gestión cuando menos desastrosa (si no algo peor) en la masa ciudadana de Zaragoza. A escote no hay nada caro, deben pensar. Y para justificarlo, cómo no, manosean esa gran palabra (solidaridad) para decirnos que debemos ser solidarios con el territorio. ¿Con el territorio? ¿Seguro que es con el territorio? ¿No será que hay que ser solidarios con los que montaron ese gigantesco chandrío que es la gestión de aguas residuales en Aragón? Que no nos vengan con tonterías; que se aclare el entuerto y luego, si procede, veremos a ver qué pasa.

También tenemos que repetir una vez más que queremos vivir mirando al canal y no de espaldas a él. Y que eso significa, queridos amigos, lo que todos sabéis y apoyáis: un parque lineal que haga del canal un lugar de encuentro y no de paso; un sitio de recreo y no de olvido. ¿No estamos ya en la cacareada recuperación económica? Pues que se vea, pero no en las grandes superficies de consumo, sino en las grandes superficies de espacios públicos que han sido sistemáticamente olvidados; es decir, en las cosas que usa la gente que vive el barrio cada día.

Recuperación económica, machacan en las noticias. Pero parece que la cosa va por barrios. Tened paciencia, nos dicen los opinadores a sueldo; pero al parecer esto va para largo. Conformaos con las migajas, que ganamos competitividad, nos susurran en las negociaciones salariales (cuando las hay); pero no sabemos adónde van los beneficios que eso deja. Resignaos, en fin, nos gritan a coro los sumos sacerdotes de la ortodoxia económica, mientras ponen el cazo a quien que les paga. Pues no es así señores, la bonanza económica está pasando por delante de las narices de al menos 4 de cada 5 ciudadanos, y ya vale de pantomimas; que eso lo ve todo el que mire.

Hablando de temas más globales, las cosas se están poniendo muy feas respecto al cambio climático. El calentamiento global no es algo del futuro sino que ya forma parte de nuestro día a día. A pesar de que las pruebas científicas son ya abrumadoramente claras, todavía persiste una parte de la humanidad que ni tiene la ética ni el coraje para anteponer el bienestar de todos a sus propios intereses particulares. No nos confundamos; no es ignorancia u optimismo voluntarista; es pura y simplemente manipulación informativa y científica para aprovecharse de ignorantes como Rajoy y su primo. Pero no olvidemos que la Historia, si salimos de esta, les pondrá en su sitio.

El agua, señores, esa que vemos correr aquí marrón ante nuestros ojos, ya es un problema estratégico global de primer orden. Hemos toqueteado los fundamentos del ciclo hidrológico y estamos jugando a aprendiz de brujo. ¡Señores! No hay más cera que la que arde y no hay más agua que la que consigamos ordeñar al territorio. Y eso depende, y mucho, de las temperaturas y de las precipitaciones. Si hay más evaporación, menos nieve y lluvias más torrenciales, pues hay menos agua para todos. Sí, menos agua para todos, aunque algunos no se den por aludidos.

Concluyendo, que es gerundio. Necesitamos más ilusión y fuerza que nunca en este momento convulso. Tenemos claro que nadie nos regaló ni nos regalará nuestros derechos y nuestra dignidad. Por ello, organízate y participa en todos aquellos foros donde se luche por transformar la realidad. Parafraseando a cierto presidente norteamericano vilmente asesinado, podemos decir: “no preguntes qué puede hacer por ti la humanidad sino qué puedes hacer tú por la humanidad”. Cada uno cuenta.

¡Viva la Bajada del Canal!

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